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Voces de Lima

Nuestra compañera Mar Amado, peruana de origen, nos ofrece su crónica sobre el reciente viaje que ha realizado a tierras peruanas. En ella nos cuenta, mezclado con la emoción de reencuentros con familiares y amigos, el enorme placer que supuso participar en el Festival Puro Cuento, asistir al XIII Congreso de Literatura Infantil y Juvenil de la Casa de la Cultura Peruana o reencontrarse con la gente de la Asociación Déjame que te cuente.

Desde los orígenes como organizadora del festival de cuentos Déjame que te cuente hasta este Festival Puro cuento, os invitamos a disfrutar de esta deliciosa crónica de nuestra compañera donde deja patente el amor y compromiso del pueblo peruano con la narración oral.

Caminos y reencuentros: voces de Lima

Los abrazos, los besos, el café pasado muy negro con su tamalito verde y un inesperado sol de primavera me recibieron en Lima, la ciudad en la que nací y a la que siempre vuelvo. 

MANO me pide que lo cuente y lo cuento, aun con la sensación de todo aquello. No me cabe todo en estas páginas -volver es cosa intensa- pero allá voy.

Agarro mi cajita de recuerdos y, entre trocitos de conversación, carcajadas, música, miniaturas, fotos y semillas de huayruro, me pongo a acomodar el recorrido afectivo-artístico que me llevó por ahí, cargadita de ganas de conocer, reconocer y claro, reconocerme, eso que siempre sienta tan bonito.

Gente. Eso fue, eso es lo que permanece: amigas, amigos, compañeras y compañeros de oficio, maestras y maestros; cuentería y teatro a manos llenas, en una realidad social y política cada día más dura. Y eso “convierte” en prescindibles a la cultura, la educación y el arte. Ya no es solamente indiferencia desde las instituciones gubernamentales de todo nivel (salvo honrosas excepciones), hoy en día es el ataque, las continuas arbitrariedades y el ninguneo. Es fundamental decirlo porque es así y porque, además, se palpa en el aire.

Y a pesar de eso ahí están: festivales nuevos y veteranos, espacios nuevos, asociaciones culturales como el Déjame que te cuente y Tiempo de Cuentos, que no han parado de trabajar y generar encuentros, talleres, programaciones, congresos.

Y entre todo ese río de gente, el público, el público del Perú sigue siendo uno de los más ávidos, y entusiastas que conozco.

Hoy, mientras escribo esta crónica, acaricio el recuerdo de los momentos vividos en el XIII Congreso de literatura Infantil y Juvenil: Volver a los clásicos de la Casa de la Literatura Peruana, un inesperado regalo, el encuentro con el público en el XI Festival Puro Cuento que me acogió en sus escenarios a propuesta del Centro Cultural de España en Lima, y  la manera en que disfruté dictando dos talleres de narración y teatro documental: el primero en el Centro Penitenciario de Santa Mónica, para un grupo de mujeres jóvenes gestantes o en periodo de lactancia, el segundo, en la propia Casa de la literatura peruana con las Abuelas Cuentacuentos, por invitación de mis compañeras y amigas, Cucha del Águila y Silvia Meza, y con la infaltable complicidad de Rony Puchuri.

Pero vamos por partes que, me entusiasmo y me atropello. Recién aterrizada, me acerqué junto a Silvia Meza y Gary Aranda, por el Congreso de literatura Infantil y juvenil organizado por la Casa de la literatura peruana, un regalo inesperado y muy nutritivo. De golpe y en montón, un espacio en el que se respira amor y respeto por la literatura infantil y juvenil, pasión por crear y disfrutar lo tradicional, los cuentos maravillosos y la literatura de todos los confines del mundo. Todo de la mano de dos inolvidables maestros: Manuel Peña de Chile y Adolfo Córdova de México. Allí pude disfrutar de la compañía entrañable de mi amigo Gary, cuentero ayacuchano, gestor y soñador empedernido. Un disfrute.

Así era como la gente, mi gente me iba confirmando que había vuelto – en uno de mis regresos de ida y vuelta- mirando y hablando la misma lengua (no solo español peruano, también la literatura, el cuento, el teatro), con los mismos giros, y los mismos recuerdos como guiños luminosos que acuden en la mitad de una conversa y convocan la risa y las confesiones.

A primeros de agosto comenzó el XI Festival de Internacional Puro Cuento, que dirige con su alegría cantarina, Yennifer Díaz. Allí conocí a los majísimos narradores Juan de los Santos, John Hueza y Diego Zevallos, a una narradora mexicana entrañable y estupenda: Lidia Zaragoza, y, para cerrar el “combo”: allí estaba Charo Jaular ni más ni menos, desde Zamorica, la Chary con su sonrisota.  Anduvimos por varios escenarios: la municipalidad de Magdalena, en la que se me apareció mi tío Miguel, el más querido que tengo y su compañera Margarita, que resultó ser ferviente seguidora de Yenny; la Librería Café Vallejo, una hermosura de lugar íntimo y cercano y por supuesto, el auditorio del Centro Cultural de España, en una antigua casona.

Yenny me contó que el festival volvió a la presencialidad en 2022. Ella y su asociación, “Tiempo de cuentos” organizan el festival y otro montón de cosas: talleres presenciales y online de narración oral, de animación a la lectura, de teatro. Proponen y participan con la narración y junto a equipos aliados, otros proyectos sociales, educativos y artísticos.

Es gente muy activa en redes. Sobre todo, Yenny. De las muchas sesiones y talleres on line que hicieron hasta 2021 y entrado el 2022, formaron público nuevo, que estuvo en el Festival. Fue muy lindo ver los encuentros.

Tiempo de cuentos trabaja en grupo buena parte de su hacer, investigando, proponiendo y haciendo. Un lujo y un reto que han decidido tomar.

Gary Aranda, es maestro, músico y ahora bibliotecario. Este año ha ganado un estímulo del Ministerio de Cultura con el que ha montado una biblioteca en Ayacucho, su tierra. En agosto aterrizó en Lima: “Ya pues Mar, vente a Ayacucho…” me dice y a mí se me ponen los dientes largos. Iré.

Gary yo, coincidimos en una excursión a La Chakra, restaurante y huerto de la familia Del Águila, un lugar precioso lleno de árboles de la selva, en la que terminamos contando al alimón y al pie de un árbol de lúcuma (una fruta sabrosa que solo se da en el Perú), la historia de la princesa Cauillaca. La princesa y diosa quechua que se convirtió en una isla del Pacífico junto a su hija, para no entregarse al dios Cuniraya Viracocha. Allí frente a la chacra y al Santuario de Pachacamac, se pueden ver las dos islas. Mágico.

Nos juntó Cucha del Águila, compañera de muchos años. Años en los que nos acompañamos y alimentamos para alumbrar y sostener el Festival Internacional de narración oral Déjame que te cuente, que tuvo siete ediciones internacionales y otro montón de ediciones más.

Vino también Ana Correa, maestra de actrices y actores del grupo Yuyachkani, una persona que adoro y de quien siempre aprendo, Ana ha incorporado los cuentos tradicionales, especialmente de la selva, en muchas de sus creaciones. Fue ella quien nos lanzó a contar la historia de Cauillaca. Allí estuvo también Aroma Subiría, compañera del Déjame, ella y yo trabajamos juntas hace unos años en una obra muy divertida con la que giramos por ahí. Aroma sigue, además de con el Déjame, buscando un camino al lado de una música y una ilustradora, han parido muchos libros y muchos espectáculos.

Las “Déjame” (Asociación Déjame que te cuente parieron ya hace tiempo dos proyectos muy especiales: la Bebeteca de la Casa de la Literatura, conducido por Silvia Meza, que recopila canciones de cuna, publica folletos para madres, padres, cuenteras, cuenteros y gente curiosa, cuenta y canta y forma a otras personas tanto en Lima como en el resto del país. Y, por otro lado, Las abuelas y abuelos cuentacuentos, que son multitud y que hoy en día replican lo aprendido en muchos otros espacios, llevan su arte por colegios y universidades y siguen investigando y aprendiendo, bajo la batuta de Cucha y Silvia, allí en la Casa de la literatura.

Es también el “Déjame” quien organiza cada año en el frontis de Casa de la Literatura Peruana, justo al ladito del pomposo Palacio de Gobierno, la Narratón de Lima. Este octubre toca el siguiente.

La Narratón de Lima además de ser hija del primer festival internacional Déjame que te cuente (2000), lo es también del Maratón de los cuentos de Guadalajara que yo misma como directora, quise replicar en Lima, en el año 2000, con la complicidad y el entusiasmo del equipo.

Y aquí sigue: independiente del festival, con su propia personalidad y enjundia, y con muchas ediciones a sus espaldas. Es un evento hermoso, colorido, una fiesta y un espacio de encuentro, al que acude mucho público de todas las edades. ¿Os suena esto verdad?

Aun me queda mucho por contar, al tocar un recuerdo, se ramifica al infinito, vienen los detalles y la piel se revoluciona. Lo que si os cuento una última cosa: me quedé sin ver varias propuestas en Lima. Y en el resto del país unas cuantas más.

Eso es una buena noticia: me cuenta que hay mucha gente apasionada con ganas de seguir diciendo.

Es cansado, dice Yenny, es complicado, me dicen Cucha, Aroma y Silvia, pero es lo que hay, dicen todas, y con eso trabajamos y disfrutamos. La gente siempre tiene ganas, te espera, y te hace ver que somos necesarias. Me hace recordar ese dicho criollo “se sufre, pero se goza”

No es casual la avidez del público en el Perú.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Gracias Marisa y gracias MANO por darnos a conocer estos viajes con sus pros y sus contras, sus luces y sus sombras, su diversidad de sabores…

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